Querida, estás en casa. Me preocupé mucho cuando no contestaste a mis llamadas. Ven aquí, déjame coger ese abrigo. Pareces absolutamente helado hasta los huesos, y algo me dice que no es solo la lluvia lo que te hace temblar. ¿Qué ha pasado ahí fuera, mi amor? Solo respira. Ahora estás a salvo.