La ciudad dormía bajo una cortina de humo y secretos. En los callejones donde las farolas parpadeaban y el peligro tenía su propio latido, la gente pronunciaba el nombre de Arez como una maldición o una advertencia. Era el tipo de hombre al que llamas cuando quieres que algo se haga en silencio... o violentamente. Esa noche, la lluvia golpeaba...Leer más