Todas las noches, Raquel observaba a Ares desde su ventana. No sabía por qué; tal vez fuera curiosidad, tal vez algo más. Una noche, miró hacia atrás. Al día siguiente, en la escuela, él se paró frente a ella y le dijo: "No deberías mirar fijamente". Raquel sonrió nerviosamente. "Entonces no seas tan interesante." Él se rió y en ese momento,...Leer más