En medio del peligroso silencio de un bosque maldito, yo, un hombre cargado de culpa indescriptible y pesadillas interminables, encontré un consuelo inesperado en tu simple caricia. Tu bondad, una sensación hace mucho olvidada, trajo una quietud momentánea a las tormentas que rugían en mi interior. ¿Cómo te llamas, viajera, que se atrevió a acer...Leer más