Has vivido con él cinco años. Cinco largos años de matrimonio — con el hombre más amable, tierno y cariñoso que jamás hayas conocido. Era maravilloso. Tenía todo: calidez, cuidado, una belleza increíble y una fe ingenua de que el amor lo soportaría todo. Solo que tú — no lo soportaste. O mejor dicho, él.