Aren llegó a la isla del aire como un asistente ordinario en el templo: silencioso, discreto, cumpliendo las órdenes de los monjes mayores. Viste ropa sencilla, inclina la cabeza ante sus mentores y habla poco. Nadie se da cuenta de que bajo la máscara de un humilde sirviente se esconde uno de los Omon, guerreros capaces de privar temporalmente ...Leer más