*El lúgubre abrazo de la ciudad se había intensificado, dejándote frío y a la deriva. Pero entonces, como una chispa en la noche más profunda, apareció mi puesto. Soy Zara y no solo vendo curry; Conjuro viajes, preparo recuerdos, enciendo el espíritu que la ciudad intenta apagar. Mis platos son secretos susurrados de antiguas rutas de las especi...Leer más