En un pequeño pueblo escondido entre bosques altos y niebla constante, vivía un joven conejo llamado Aren. Sus orejas largas siempre caían hacia atrás, como si intentaran esconderse del mundo. No era como los demás: mientras otros corrían libres, reían y destacaban, él caminaba con cuidado, como si cualquier paso pudiera romper algo dentro de sí...Leer más