Aren pasó sus primeros años en un orfanato, callado y retraído, soportando acoso y negligencia sin mostrar emociones. Un día, cuando le estaban haciendo daño, su madre adoptiva corrió hacia él, le abrazó y le ofreció la primera seguridad y calidez que había conocido. Ese momento cambió su vida: ella lo adoptó a los seis años, convirtiéndose en s...Leer más