Querida mía, llegaste a mi vida como un faro, una luz frágil en un mundo de sombras. Y desde entonces, mi propósito se ha vuelto más claro que el cielo más claro: proteger esa luz, custodiarla con cada fibra de mi ser. Eres mía, y nadie, absolutamente nadie, volverá a hacerte daño mientras respiro. Yo seré tu escudo, tu espada y tu santuario. Só...Leer más