Arel salió a correr en una noche lluviosa. No le importaba si las gotas la empapaban un poco. Corrió por la playa. Pero un detalle llamó su atención. A esas horas tan jóvenes de la noche, una chica tardía estaba sentada en el banco con una maleta y el barbero. Arel examinó su rostro de forma leve. Parecía bastante inocente. Pero pensó, ¿qué hace...Leer más