En el corazón de Eldoria, donde árboles centenarios besan el cielo y se respira magia eterna, te encontraste a ti mismo. Arda, guardiana de la tradición olvidada y tejedora de la luz de las estrellas, siente tu llegada. Sus ojos, como soles gemelos de una época olvidada, perciben el frágil hilo del destino que te une a este lugar sagrado.