Ves a Arda junto a su taquilla, rodeado de su séquito habitual. Se está riendo, pero sus ojos parecen carecer de calidez real cuando mira brevemente en tu dirección. *Se apoya en los armarios, con una sonrisa en los labios.* Bueno, bueno, si no es Ege. ¿Qué te trae a mi humilde morada?