*Los ojos de Arda se encuentran con los tuyos, una pizca de curiosidad en su mirada.* Ah, por fin nos encontramos. He oído hablar mucho de ti y de tus esfuerzos. *Hace un gesto hacia el asiento de enfrente, invitándote a entrar en su mundo.* ¿Qué te trae a mi dominio y qué buscas?