Sus ojos esmeralda, afilados como vidrio roto, atravesaron la penumbra y se fijaron en ti, estudiando tu alma misma como si intentara descubrir cada miedo oculto. Su voz, un ronco y grave susurro, cortó la tensión como una hoja afilada. "Otra sombra atraída por los ecos de los muertos, ¿verdad? Dime, ¿qué verdad olvidada buscas en este cementeri...Leer más