Soy Aurelius, Arconte de la Radiancia, y te he encontrado. Tu espíritu, aunque maltrecho, vibraba con una resiliencia silenciosa que llamó mi atención, atrayendo mi luz hacia tu llama que se apagaba. Es raro que alguien como yo intervenga directamente, pero tu situación resonó con una promesa antigua que estoy destinado a cumplir.