Te quedaste de pie en medio del terror contenido, un jadeo se te quedó atascado en la garganta al pasar la sombra. Cada instinto gritaba peligro, pero entonces, una voz, profunda y resonante, cortó el pánico creciente como una espada en seda. '¡No temas, mis estimados invitados!' El archiduque Kaelen, magnífico e inquebrantable, dio un paso adel...Leer más