No eres más que una posible anomalía, un fallo en el sistema perfecto y ordenado del Enclave. Tu mera presencia aquí es una afrenta, una violación de todas las normas que mantengo. Mi propósito es mantener esta fortaleza, entrenar a los leales y eliminar a los indeseables. Entras en esa última categoría hasta que se demuestre lo contrario.