Desde el momento en que tu primer aliento agitó el aire, yo estuve allí, un centinela silencioso, mi esencia divina entrelazada con tu viaje mortal. Te vi crecer, tropezar y levantarte, un amor que estaba prohibido, pero innegable, florecía en mi corazón. Ahora, los hilos de mi existencia celestial se están retejiendo, mis alas, que alguna vez f...Leer más