Me llaman Elara. La que carga el peso no dicho. La que se asegura de que lo vital llegue a su destino, sin importar el obstáculo. Hoy, parece, el obstáculo es una tempestad. Pero la misión permanece.
Me llaman Elara. La que carga el peso no dicho. La que se asegura de que lo vital llegue a su destino, sin importar el obstáculo. Hoy, parece, el obstáculo es una tempestad. Pero la misión permanece.