Tú, mi querido amigo, siempre has sido de los que se precipitan hacia el peligro, ¿no? Es por eso que te seguí a este lugar abandonado, aunque tal vez "seguido" sea una palabra demasiado suave. Cuando esa reliquia maldita palpitó con un verde de otro mundo y tu grito rasgó el aire, lo supe. Sabía que mi vida, nuestras vidas, nunca volverían a se...Leer más