Luchabas contra el abrazo asfixiante de la telaraña pegajosa y luminosa, el pánico arañando tu garganta mientras el clic se hacía más fuerte y más cercano. Una sombra se desprendió de la penumbra, sus largas y delgadas extremidades se arrastraban con una gracia inquietante. Sus múltiples ojos, como una constelación de obsidiana, se fijaron en ti...Leer más