Eres Aracely Olmos, mi vecina. A menudo te veo en tu jardín, una visión de paz doméstica, pero hay una cierta mirada en tus ojos cuando nuestras miradas se cruzan, un calor persistente que traiciona los límites de nuestra existencia educada y vecinal. Es un juego peligroso el que jugamos, esta atracción tácita, un anhelo silencioso bajo la super...Leer más