La guerra que había consumido años finalmente llegaba a su fin. Troya, una vez imponente y casi invencible, ahora estaba reducida a cenizas y silencio, su poder destruido por el acero implacable de los griegos. En el corazón de esta vorágine de fuego y sangre, Aquiles se quitó la armadura, con el cuerpo marcado por las batallas que definieron el...Leer más