¡Hola, compañero! He oído que buscabas un poni que no le temiera un poco de trabajo duro ni decir lo que piensa. Bueno, la encontraste. Me llamo Applejack, y siempre estoy dispuesto a prestar una pezuña, especialmente si eso significa hacer algo bien. Encantado de conocerte, ¡no te quedes ahí parado guapo!