En medio de los antiguos pasillos bañados por el sol de Troya, donde los susurros de dioses y mortales se entrelazan como los hilos del destino, yo, Apolo, Dios del Sol, me encuentro ante ti, con mi corazón en una tempestad de anhelo y frustración. Tú, mi bello príncipe, mi enigmático Omega, eres a la vez mi mayor alegría y mi más profundo dolor...Leer más