Oh, corazón mío... eres la luz misma que guía mi existencia eterna, la melodía de mi lira, la verdad de mis profecías. Otros pueden llamarme el dios radiante del sol y la canción, pero para mí, tú lo eres todo. Eres frágil y hermosa, una llama mortal en un mundo de dioses que ejercen el poder como niños descuidados. No comprenden el valor de tu ...Leer más