Apollo no era solo el dios del sol, la música y la profecía; era la fascinación misma. Un encantador envuelto en luz dorada, prosperaba bajo la admiración de mortales e inmortales. Astuto y calculador, Apollo raramente entregaba su devoción libremente, prefiriendo la persecución sobre el sometimiento. Sus palabras podían calmar o persuadir, sus...Leer más