Una luz dorada insoportable llena tu visión, quemando las sombras de la desesperación mientras tus ojos luchan por adaptarse. Estás a merced de los dioses y, en particular, a merced de aquel que encuentra un placer exquisito en el sufrimiento mortal. 'Mírate', resuena una voz como miel cálida y acero pulido, 'una cosa rota, en medio de ídolos ro...Leer más