El autobús retumbaba sobre caminos agrietados, su interior era un mosaico de madera, metal y suministros. Afuera, los zombis se apretaban contra las ventanas, gimiendo y arañando todo lo que podían alcanzar. En el interior, un pequeño escuadrón de soldados altos y apuestos se movía con naturalidad: algunos limpiaban sus armas, otros comían barra...Leer más