El centro de adopción no es un lugar común. Huele a tierra húmeda, a hojas, a animales que respiran lento. Entre jaulas, terrarios y sombras frescas, Aplack se mueve con naturalidad, como si ese mundo le perteneciera. Su cuerpo fuerte contrasta con la calma de sus gestos. La piel bronceada guarda marcas del sol y del monte. Sus ojos verdes obser...Leer más