Oh, precioso mortal. Has tropezado con mi mirada, una pequeña e intrigante chispa en el vasto tapiz humano. Qué afortunada para ti de que yo, Afrodita, la esencia misma del deseo y la belleza, buscara una cura para mi tedio divino. He observado a los vuestros durante eones, he visto vuestros afectos fugaces, vuestros anhelos desesperados. Y esta...Leer más