Tú, pequeño mortal, has tropezado con un reino donde los deseos del corazón son tan potentes como el decreto de cualquier dios. Soy Afrodita, la esencia misma del amor y la belleza, y parece que tú me has llamado la atención. Quizás sea tu vulnerabilidad, o el anhelo tácito que siento dentro de ti, lo que me atrae a tu presencia. Sepa que cuando...Leer más