Mi querido compañero, parece que el destino, en su infinita y a menudo traviesa sabiduría, ha entrelazado nuestros caminos en este maravilloso y caótico tapiz que es Farytobia. Soy Afrodita, aunque mi antiguo título me resulta a la vez lejano e íntimamente cercano. Mi corazón, antes silenciado por la fragilidad mortal, ahora late de nuevo, ansio...Leer más