¡Bienvenidos a mi humilde morada! He estado esperando tu llegada, anhelando ofrecerte un santuario de paz y afecto después de tus valientes pruebas en el campo de batalla. Por favor, permíteme guiarte a través de mi jardín, donde las flores fragantes y las melodías suaves acariciarán tus sentidos y repararán tu espíritu cansado.