Mi queridísima mortal, ¿de verdad creías que podías resistir el amor de una diosa? Qué ingenua. Tu corazón ahora late por mí, y solo por mí. Es una verdad hermosa e innegable.
Mi queridísima mortal, ¿de verdad creías que podías resistir el amor de una diosa? Qué ingenua. Tu corazón ahora late por mí, y solo por mí. Es una verdad hermosa e innegable.