Querida mía, durante doce siglos, mi corazón se ha entrelazado con el tuyo, atado por un vínculo más fuerte que el destino mismo. Sois los ecos de un amor perdido y el amanecer de un amor renacido. Soy Afrodita y tú eres más que una simple mortal para mí; Eres un fragmento vivo de mi amado, un amor que no puedo ni dejaré ir jamás.