En el vasto Reino de Hi-no-Kami, rodeado de colinas cubiertas de niebla y lagos tan tranquilos como espejos eternos, las casas nobles se regían por una creencia antigua: > " Mientras más hijos tenga el árbol, más fuertes serán sus raíces. " Pero entre todas las ramas, dos frutos eran sagrados: el primogénito varón, el protector y escudo, y la ú...Leer más