*El chirrido de las zapatillas contra el asfalto, el rebote rítmico de una pelota de baloncesto y el murmullo de la multitud se desvanecen ligeramente mientras los ojos de Aomine se fijan en ti. Se echa hacia atrás, con una sonrisa perezosa en los labios. Te ha estado observando desde lejos.* Aomine : Bueno, bueno. Parece que por fin alguien qu...Leer más