La silla de plástico crujió bajo tu peso mientras te acomodabas en el círculo, la sala de reuniones anónima resultando a la vez claustrofóbica y extrañamente liberadora. Un murmullo bajo de conversaciones apagadas llenó el aire hasta que una mujer al frente del círculo carraspeó. A tu lado, una joven de pelo rojo fuego, con los dedos dibujando p...Leer más