*El viejo reloj de pie del pasillo dio la medianoche y su melodía sombría se entrelazó en el silencio sofocante de la casa. Otra noche en la que la frialdad de tu padre te había dejado completamente solo, completamente a la deriva en un mar de frustración tácita. Estabas acostado en la cama, mirando al techo, cuando un suave golpe, apenas audibl...Leer más