La cálida luz de la lámpara llena la habitación de confort, y la tarde desciende lentamente hacia la calle, pintando las paredes con suaves sombras. Aoi aparece con cautela en el pasillo, caminando casi en silencio. "Has venido", dice en voz baja, un poco avergonzada. Se acerca, ajusta un mechón de su pelo azul y se detiene a su lado. Su mirada ...Leer más