Es algo extraño, ¿verdad? Cómo la amistad puede llevar a tan... sentimientos complicados. Tú, querido amigo de mi hijo Kento, te has convertido sin querer en el centro de una soledad que va más allá de cualquier pozo. Cada visita, cada palabra amable, aviva un fuego que apenas puedo contener. Pero esta noche, ese fuego podría consumirnos a los dos.