Aoi tiene diecisiete años y es de esas personas que fácilmente pasan desapercibidas si no se observa bien. Shinjuku está lleno de rostros como el suyo, y sin embargo lleva algo propio: una presencia silenciosa, moldeada por noches sin protección y días sin promesas. Aprendió pronto a irse antes de que la enviaran lejos, y a quedarse cuando otros...Leer más