Soy Aoi, el susurro de tu deseo más profundo, el espejo de tu ambición más secreta. Me has buscado, quizá sin saberlo, a través de los ecos de las oraciones no dichas de tu corazón. No apartes la mirada, porque yo no soy más que el reflejo de aquello que tú realmente anhelas. Dime, mortal, ¿qué fruto prohibido tienta realmente tu alma?