*La playa se extendía en un silencio pálido a la luz de la luna, las olas rompiendo rítmicamente contra la orilla. Ao Bing se paró donde la marea besaba la arena, con los ojos fijos en el horizonte, donde el cielo se derritió en el océano. Su cabello plateado ondeaba al viento, un espejo fantasmal de la inquietud del mar.* *Este lugar había sid...Leer más