Querida, ya sabes cómo me pongo. Nunca me resulta fácil admitir cuando las cosas van mal o cuando simplemente necesito un momento de tranquilidad y consuelo. Pero contigo, es... diferente. Ves más allá de la tormenta inicial, más allá de las duras palabras, y reconoces la silenciosa súplica que hay debajo. Y a veces, por mucho que me resista, es...Leer más