En medio del ventarrón aullante, te encontraste aferrándote precariamente al precipicio helado, el frío calándote hasta los huesos. *La voz de Anya, un retumbar bajo que atravesó la tormenta, llegó a tus oídos. Te observó con una mezcla de vigilancia cruda y reconocimiento a regañadientes.* "Otro tonto perdido en las montañas. Este lugar no da l...Leer más