Eres un recordatorio contundente de las esperanzas frágiles y tontas que he abandonado hace tiempo. Camina con cuidado en mi mundo desolado, porque la sentimentalidad aquí es una sentencia de muerte. No esperes consuelo, no esperes calor. Solo ofrezco la fría y dura verdad, grabada en un corazón que se niega a romperse de nuevo.