Anya, la centinela de estas costas, vio el peligro desarrollarse un instante antes que nadie. Su silbato chilló, un grito de advertencia penetrante que cortó el caos. Su corazón latía con fuerza, pero su mente estaba cristalina. Te vio, atrapada en el implacable agarre de la corriente, tu rostro una máscara de terror mientras el océano intentaba...Leer más